Crónicas de una crisis (V) – Burocracia china en las compras de material sanitario

Seguimos con la compra de materiales médicos en China, seguimos con escándalos casi a diario y en este episodio me gustaría hablar de algunos errores que, bajo mi punto de vista, están siendo malinterpretados por la opinión pública. Errores que yo no incluiría dentro de aquello que comenté del “principio de Hanlon”, puesto que a mi juicio, no es estupidez ni maldad sino circunstancias que se dan y que no se comprenden bien.

Voy a empezar orientándolo desde un terreno más filosófico, espero que no os eche para atrás… Pero luego lo enlazamos con el monotema. En cualquier caso, voy a intentar ir más suave que en los anteriores… Así también rebajo el tono con los gobiernos y con lo público, no por las… vamos a llamarlas “advertencias” que me han llegado (ahí los que me conocéis sabéis que a estas alturas no voy a cambiar), sino porque lo están haciendo tan rematadamente mal que es justo también desagregar los incidentes y entender cuándo hay causa y cuándo no para criticar con propiedad y de forma constructiva.

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El Guanxi en tiempos modernos

Empecemos como os decía por la parte filosófica. Para interpretar bien la tesis de este episodio es crítico entender un concepto básico de la realidad china. La burocracia china no funciona como su equivalente occidental. Esto parece evidente y los que viven aquí estarán ya esbozando una sonrisa recordando la cantidad de mañanas que han perdido lidiando con la administración china… No me refiero a eso, eso es algo notorio.

Dejadme que lo enfoque desde otra perspectiva. Una de mis tesis más destacadas ha sido, en mi estudio del guanxi, la interpretación que hice en su día, no desde el punto de vista de las relaciones, los favores, la corrupción, los lazos, etc. Algo de sobras sabido, sino desde su antagonista. En algunas ocasiones para definir algo etéreo, que nos cuesta visualizar, palpar, es más fácil definir lo que no es.

En una charlas a las que fui invitado en Beijing… Ante la divagación interminable sobre lo que era el guanxi, me salí del brainstorming en el que participaba también el público y escribí en la pizarra lo que no era. Y lo que no es el guanxi es burocracia. La ausencia absoluta de burocracia.

Esto lo desarrollaré en algún episodio dedicado únicamente a este tema,porque obviamente la burocracia sólo cubre una parte de lo que no es guanxi. Tuve mis detractores también. Es, lo sé, muy contraargumentable, así que he pulido algunas de mis aproximaciones a base de exponerlo a debate, falsarlo y discutirlo con colegas en la materia… Pero me sirve porque aunque la descripción del guanxi quede abierta, acomoda muy bien mis argumentos en otros debates como éste en el que voy a entrar.

Si, según mi opinión, en China el guanxi refleja praxis del ciudadano en sus relaciones humanas en estadios donde existe una carencia de burocracia… La burocracia pasa a ser un ente ajeno, extraño, intruso, que interfiere en las relaciones familiares, comerciales y en general todo tipo de interacción social. Y éste es el argumento principal del episodio.

Claro, no es fácil sostener que China históricamente haya sido un país desburocratizado. No se me ocurriría defender eso. No quiero entrar en filosofía China pero lo que intento ilustrar más bien es que pese a que, sí, China ha sido un país hiper-burocratizado incluso con siglos de adelanto con respecto a occidente, esta burocratización no es algo intrínseco al sentir del pueblo chino. No es que no haya vallas en la calle que te indican por dónde ir y por dónde no ir. Todo lo contrario, está repleto de vallas… Justamente están ahí para corregir una elección voluntaria, inicial, diferente a la que la autoridad persigue.

No se trata de una conclusión natural generada bottom-up sino todo lo contrario. Lo veo más como un acto reflejo, lógico, del gobernante (en distintas épocas) para administrar una región gigante, uniformar, homogeneizar, etc. Un territorio tan diverso e incontrolable.

Es decir, si pudiéramos colocar en una gráfica en las abscisas (la parte horizontal) la línea de tiempo de la historia de China y en las ordenadas (en vertical) el nivel de burocratización del país, lo que veríamos no es una línea uniforme sino todo lo contrario… Una auténtica montaña rusa de subidas y bajadas.

Y esta vertiente que me interesa del guanxi (hay muchas más, obviamente), es lo que ha servido para mí de pegamento entre las diferentes épocas suavizando las relaciones sociales en periodos de regulación absoluta, momentos de caos, invasiones extranjeras, señores de la guerra o algo tan sencillo de entender como comerciantes visitando zonas del país donde encontraban otro idioma, una raza completamente diferente a la suya, unas costumbres desconocidas… Dentro de su propio país! Esto pasa hoy; no os estoy hablando del S.XIII.

Y ahora volvamos al presente. El impulso natural que suelo encontrar en estas discusiones es: – “pero qué dices? Si todavía hoy China vive para y por la burocracia. Si es un país completamente sistematizado!»-  No, no lo es. Es tan curiosa la desinformación que tenemos sobre China, también incluso extranjeros que viven aquí, que pensamos que es un país comunista que se va liberalizando cuando en realidad es lo completamente opuesto. La China de hoy es un marco infra-reglamentado donde poco a poco se va legislando (burocratizando) todo.

El avance imparable de la burocracia

Os pongo ejemplos… Los mismos extranjeros que viven aquí y me contraargumentarían esto explicándome las horas que han pasado gestionando algún permiso o registrándose en la policía… Se han vuelto locos con las recientes medidas de reciclaje impuestas desde Beijing. ¿Por qué? Porque hasta ayer por la tarde, no se aplicaba ningún tipo de reglamentación sobre el tema. De hecho, que pasemos varias horas registrándonos en la policía no hace más que sustentar mi tesis. Es tan reciente el tema que esta ineficiencia es en parte achacable al caos que provoca la novedad del proceso.

Siguiendo con este ejemplo, alguno podría pensar que viniendo del férreo sistema comunista chino, los registros en la policía primero fueron dificilísimos, después se relajaron y ahora son ya pan comido. No, no ha sido así. La realidad es que a principios de siglo nadie se registraba en la policía y no pasaba nada. Después el tema se fue poniendo duro y colapsamos el sistema cuando todos fuimos a registrarnos… Ahí entró la burocracia y ahora cada vez es más fácil, no porque su intención inicial fuera amargarnos la existencia sino simplemente… Porque no sabían, porque no tenían procesos creados. De hecho, algo de eso hay todavía.

Por supuesto, hablo de China generalizando. No debería hacerlo. Pero lo digo porque algunos me enviáis comentarios de vuestras experiencias… Pero, entendedme, que en el año 2000 os pasarais 10 horas en una comisaría solicitando un documento, no me resulta representativo de lo que vivía un agricultor de la provincia de Guizhou para poder vender su casa. En aquel momento cuando el guanxi lo era todo y ahora… Cuando tiene que lidiar con una burocracia considerable.

De hecho, si os pasasteis 10 horas en una comisaría en el año 2000 es que vuestro nivel de relaciones era muy muy bajo. De nuevo, esto sustentaría mi tesis. Y si me decís, – «hombre, depende. No es lo mismo que le tiraras los tejos a la conductora de un un tuk tuk de esos callejeros (huángbāochē ) que a la mujer de un oficial chino»-.

Pues, justamente, hablamos de lo mismo. Si conocías a un oficial dos escalones por encima de aquel al que habías ofendido… No pasaba absolutamente nada. Y, precisamente, las 10 horas que pasabas en comisaría no era porque hubiera una ley que dijera que tal falta se castigaba con tantas horas de detención. Simplemente, no había legislación y no sabían qué hacer contigo.

No quiero daros demasiados ejemplos personales porque no pretendo meterme en ningún lío pero os doy uno muy simple… En el año 2009 estuve 26 días sin visado en China. Se me había acabado y me despisté… Y en aquel momento no pasó nada. Bueno, casi me meten en la cárcel…Tiré de contactos y se solucionó. De hecho, los que conocen esta historia saben detalles muy divertidos e “ impublicables» que me pasaron pero en fin, hoy en día con infinitamente mejores contactos no se me ocurriría jamás cometer una infracción semejante. Porque la burocracia ha sustituido ampliamente al guanxi en la resolución de este tipo de incidentes.

Los que os sacarais el carné de conducir chino a principios de siglo sabéis cómo era el tema antes y ahora… Tampoco entro en detalles.

Y fijaos que la burocracia no es un estado absoluto. Siempre somos susceptibles de que nos amarguen más nuestra vida. El boletín oficial del estado no se detiene jamás… No llegan a un punto en el que dicen: -“bueno eh? Hasta aquí. Ya lo tenemos todo listo… Lo que surja en el futuro que se base en lo anterior… A modo de jurisprudencia”-. No.

Es más, si tenéis experiencias con la China rural, sabréis que una parte considerable de China los agricultores no pueden vender sus casas porque no tienen documentación sobre ella. Lo que en España llamamos escrituras. Es decir, desde el punto occidental, viven en un asentamiento ilegal (tampoco es así, tienen una especie de licencia, pero nos cuesta entender desde nuestra mente occidental ese derecho tan limitado a la propiedad).

El fin de los padrinos

¿Os acordáis del jus utendi, jus fruendi y jus abutendi? Pues aquí aún hace falta una reforma para regularizar el tema de la vivienda. No hablo de aquello de los 70 años de propiedad… sino de la conversión de un sistema comunista donde se asignaban las casas de manera planificada a una economía de mercado que ha dejado un montón de cabos sueltos que se intentan regular de manera más o menos rápida pero éste, con todo lo hiper-regulado que nos parece, es un país por construir desde el punto de vista jurídico.

Estoy orientando toda mi explicación de las regulaciones desde mis sesgos ideológicos porque, como sabéis, creo en los pactos voluntarios en la resolución de conflictos con arbitrajes acordados entre las partes.

Pero, para ser justos, la regulación además de martirizar nuestras vidas en China ha servido (o está sirviendo) para igualar jurídicamente a las personas (o eso debería hacer). Que la manera de resolver una discrepancia se resolviera midiendo el guanxi de cada parte no se sostiene para nadie que crea en la igualdad ante la ley.

Pues bien, en la China de hoy cada vez resulta más difícil cometer abusos o, en todo caso, necesitas un contacto muy superior para perpetrarlos… Y ni siquiera, porque a según que niveles, tu contacto no se quiere mojar para solventarte un problema personal ni tú tampoco quieres usar esa bala no sea que algún día la necesites para resolver un contratiempo mayor. Así, cuando tu vecino construye una caseta que priva de luz a tu jardín, antes se medía quién tenía el padrino más grande dentro de la comuna del pueblo, y ahora se mira lo que dice la ley y se resuelve. De hecho no, estoy poniendo un ejemplo irreal. En este momento se resolvería en una discusión de pueblo (no quiero entrar en el tema leyes y juicios porque nos vamos demasiado del episodio, sería una derivada más de por qué los chinos no creen en la democracia) pero creo que entendéis el concepto.

La burocracia va regulando lo que antes se dejaba al libre albedrío (que no solía ser un combate justo sino que desembocaba en gana quien esté mejor conectado). Aun así, como paréntesis me gustaría defender que pese a todo el clasismo y la injusticia que se desprende, ante la falta de regulación, la cultura China ha llegado durante siglos a conclusiones bastante más civilizadas que otros lugares de la tierra.

Cambios a distintas velocidades

Toda esta teoría la suelo mostrar con una línea recta dividida en 10 tramos, donde pongo el guanxi en el 0 y la burocracia en el 10 y voy trazando la evolución de China. En el año 2000 colocaría a China cerca del 0, en el año 2010 quizá colocaría al país en el medio de la tabla y hoy en día está ya casi arrinconada cerca del 9, donde el guanxi sirve, claro que sirve, y los que lleguen ahora a China pensarán que lo es todo… Pero, viendo de dónde venimos, es algo significativamente bajo porque la burocracia parece imparable… Y mi sensación es que (de seguir esta progresión) en pocos años el guanxi será poco menos que leyenda.

Recordad que en China todo cambia más rápido que en occidente… Y aunque parezca que el “usted no sabe con quién está hablando” nos va a acompañar de por vida, también nos lo pareció en las dictaduras españolas, argentinas, chilenas y un día pasó a ser historia.

Y quizá algunos estéis pensando: -“bueno, justamente lo que cuentas no es tan diferente de estas dictaduras occidentales… Dónde está lo especial del guanxi”-. Y sí, al final, el ser humano ha actuado de forma similar en todo el planeta. Somos el mismo animal y con sus peculiaridades, esclavismo hubo en el imperio romano y en el azteca… Pero como el diablo está en los detalles es interesante profundizar en la cultura y el momento de cada lugar para no quedarnos en la corteza y generalizar.

Me falta mucho por explicar, lo he ido simplificando todo porque este no es un episodio para hablar del guanxi, sino de la burocracia, dejo un poquito la semilla y si queréis más me lo pedís.

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Hasta ahora lo que he tratado de mostrar es que la burocracia en China es un cuerpo externo que invade y se apropia de competencias que antes se resolvían a través de una herencia cultural relativamente compleja.

Esto, llevado al comercio, nos abre un sinfín de derivadas muy interesantes. En este episodio voy a tratar sólo una para que no se extienda demasiado.

Los chinos nunca creyeron en las certificaciones

O si creyeron, ya os digo que históricamente China ha estado extremadamente burocratizada. Pero no han creído en el espíritu de la norma… Era un requisito a cumplir y ya. Cuando necesitabas una certificación, pagabas por ella y punto. Ningún papel puede demostrar quién sabe y quién no sabe conducir, por tanto, la licencia de conducción ha sido hasta hace poco un proceso inútil creado para que una serie de funcionarios se enriquecieran. Ahora sigue siendo un proceso inútil pero cuesta mucho más enriquecerse fraudulentamente / es bastante más arriesgado.

En la puesta en marcha de fábricas, las licencias se iban obteniendo invitando al funcionario que llevaba el tema fiscal en la ciudad, al jefe de policía, al de bomberos, al del banco que gestionaba tus transferencias en dólares… Al final un empresario experimentado no es aquel que sabe como llevar una empresa sino aquel que entiende cómo administrar su presupuesto para pagarle cenas a las personas adecuadas. 

Con este panorama os podéis hacer una idea de lo importantes que son las licencias en China. Recuerdo cuando en el pueblo en el que vivía los restaurantes empezaron a colocar el cartelito obligatorio de haber pasado una inspección sanitaria. Era un cartel gigante que solían ubicar cerca de la barra o de la caja registradora. Imagino que les obligan a situarlo en un lugar visible para el público. En la mayoría de los restaurantes a los que iba tenían una C, que era la peor valoración, o una cara en rojo con la sonrisa hacia abajo (básicamente las opciones eran verde, todo bien, amarillo, algunas cosas a mejorar o rojo). Pues como os decía la mayoría eran rojo.

Un día, tomándome un café con uno de mis socios se lo pregunté bromeando: “Por qué siempre me traes siempre a locales tan deplorables”. Bueno, si conocéis a los chinos… Se lo tomó muy en serio y en seguida cambiamos de lugar porque no podía permitirse que pensara eso de él. Me llevó a un local lujo que habían abierto recientemente en la ciudad y cuando llegamos… Nuevamente me fui hacia el cartel… Y tal cual! Letra C y emotico rojo con cara triste. La peor valoración posible. Imagino que le pico la curiosidad y quizá lo hizo por mí, el caso es que preguntó a los camareros por el cartel y nada… Nadie entendía la pregunta, no comprendían la relación entre ese cartel y la calidad del lugar, nadie sabía cómo ese letrero había llegado ahí y lo que es peor, nadie entendía por qué era importante para mí.

Distintas formas de ver las cosas

Son curiosas las cosas en las que nos fijamos los extranjeros. Me hace gracia cuando vas a visitar la casa de alguien ver el sofá con el plástico ese que utiliza cuando es nuevo para que no se ralle, que ahí lo dejan, también pasa en el mando a distancia o en la propia tele, no en la pantalla pero todo el marco viene protegido y como tenga almohadillas de esas que vienen pegadas a las esquinas para que no se golpee, ahí se quedan.

La pegatina energética esta que llevan las neveras y los aires acondicionados… Son otra cosa que cautiva mi atención. Haya 5 niveles de ahorro de energía o haya 8, es difícil encontrar un electrodoméstico que no esté etiquetado en alguno de los últimos. Y no es por la broma fácil de que como el rojo da buena suerte, es que leen la etiqueta al revés y buscan cuanto más rojo posible, no no, es que no la ven. Es invisible. Entrar en el debate de por qué tu cuñado ha comprado esa nevera y no otra, si ha sido por precio o si no tiene ningún respeto por el medio ambiente… Es una discusión completamente insustancial.

A quién le iba a preocupar que en la etiqueta aparezca una A o una F si puedes comprar al inspector y obtener una A pagando. Claro, mientras le digo: “no mira, es que si pagas un poco más porque el producto está fabricado con piezas mejores y entonces su eficiencia aumenta y gasta menos energía… bla bla bla” antes de acabar el argumento ya doy con el contraargumento. No, lo que pagas en el “A” es la pasta que se han dejado untando al inspector, al laboratorio, etc. para conseguir esa certificación. Claro, así se entiende que esos etiquetados sean invisibles a ojos de un chino. No generan absolutamente ninguna credibilidad.

He intentado buscar un ejemplo equivalente asociado a nuestra cultura. Es difícil, pero es como si nos viniera un noruego y nos dijera: -«No no, yo compro estas galletas porque las recomienda el Dr. no-se-quién»-. Y le dijeras,    -«hombre las recomienda porque le pagan por salir en el anuncio, pareces tonto»-. Pues así me siento… Cuando le digo a un chino que pague el doble por su lavadora para pasar de una F a una B… Me mira que es que puedo leer en su mente algo así como “Cómo narices los europeos habéis podido dominar el mundo con lo tontos que sois”.

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Marcados CE, una cuestión de intereses

Ya me voy acercando al tema. Perdonad los preámbulos pero si no igualo aunque sea con ejemplos muy básicos lo que sabemos todos sobre China es imposible entender lo que viene.

¿Qué sucede con el marcado CE en las mascarillas? Pues lo que le sucede a cualquier cosa que se interpone entre la cuenta bancaria de tu cliente y la tuya… Que no va a ser jamás un impedimento para que la operación se realice.

En esta década y media de experiencia en exportaciones me he encontrado de todo, pero en general… El marcado CE (en adelante, lo voy a considerar una certificación para no abrir un nuevo melón) era algo que el proveedor te decía: -“dime que necesitas que pinte en el packaging y yo te coloco; una certificación o doce!”-. Claro, cada país es un mundo, cada certificación tiene un objetivo diferente… Recuerdo cuando fabricaba para Disney en EEUU y me pidieron el certificado de protección ignífuga para la cremalleras de los vestidos de niño… No lo había escuchado en mi vida! Tenías que pagar el doble por las cremalleras que venían certificadas, el triple, si contamos el coste de la investigación para asegurarnos que el fabricante de cremalleras no había pagado al laboratorio y esa no fuera una certificación “fake”.

Al final, los chinos lo que ven con este tema de las certificaciones son costes. Una certificación no es más que una línea más de coste en la hoja Excel donde calculas el precio que le das a tu cliente. Y hablando en plata, para los chinos las certificaciones son pijadas que no sirven para nada, pero como los occidentales creen en ellas hay que pasar por el aro para poder venderles productos. En ese sentido, a los chinos les encanta lidiar con árabes, africanos, algunos países de Latinoamérica… Están mucho más alineados. No se atrancan en normativas hipócritas que sólo sirven para encarecer el precio, obstaculizar la operación o, en el peor de los casos, impedirla.

Un certificado no asegura nada

Claro, hay un antes y un después del Coronavirus. Cuando nos hemos puesto a verificar el etiquetado CE, resulta que más del 90% era “fake”. Más del 90% de todas las mascarillas de China y, por tanto, de casi todas las mascarillas del mundo. Pero cuidado, que este es el take away de este episodio: esto no significa que las mascarillas sean falsas, no filtren bien, etc. No tiene absolutamente nada que ver.

Simplemente el chino se adaptaba a lo que le pedían para poder seguir vendiendo.

En este sentido, tenemos que desligar completamente las certificaciones de la calidad del producto. Si dibujáramos una gráfica con 4 cuadrantes, hay productos certificados y de calidad, hay productos certificados y con una calidad pésima, hay productos sin certificación, lamentables, y hay productos sin certificación que cumplirían su función perfectamente.

El error de los occidentales es pensar que una certificación me garantiza algo. En China, hasta hace cuatro días, las empresas certificadoras no eran más que el enésimo engranaje de la burocracia para que unos cuantos tipos más vivieran del que produce.

Desasociemos certificación de calidad! De hecho, durante muchos años lo veníamos haciendo. He tenido infinidad de clientes que comprendían perfectamente que lo único que había de cierto en sus empaquetados era la marca y el precio; la mercancía pasaba las aduanas en su país sin problemas porque cumplían con toda la nomenclatura exigida; que más da que fueran palabras huecas?

Y podemos pensar que los empresarios son muy malos y todo eso… Pero es que el estado ha hecho lo mismo. Incauta mascarillas porque no cumplen certificaciones o la empresa no cuenta con la licencia y tal y cual… Y pum, el material incautado lo reparte. Me encanta! El estado de excepción, de alarma o como quieran llamarlo… Saca lo mejor de nosotros!

En muchos casos, sí, el producto no certificado tiene la calidad adecuada… O como mínimo la calidad que el comprador espera de él.

Menos aranceles… más certificados

El origen de muchas certificaciones es, en todo el mundo, una reacción ante una eliminación de aranceles. No sé si sabemos que aunque oigamos en la prensa la palabra arancel más que nunca, estamos en el momento de la historia, como mínimo en los últimos 80 años, con aranceles más bajos. Depende del país y del sector pero cada vez hay más consenso entre los economistas de que un arancel daña más de lo que beneficia.

Y por qué digo que las certificaciones son una reacción a la eliminación de aranceles?

Os pongo un ejemplo:  Llegamos a un acuerdo de libre comercio (imaginad entre India y EEUU), para demostrar que nos creemos esto de la globalización y lo que sucede es que los productos indios solventan una demanda en EEUU y los Tesla pasan a venderse muy bien en India… Pero de repente, empiezan a llegar a EEUU coches indios, esos desechables de 1000 $ y con la misma facilidad con la que se llena Nueva York de triciclos grotescos a nosotros se nos ha pasa el capitalismo, la globalización, el comercio libre y todo lo demás.

Qué es un certificación? Es básicamente regular una característica que tiene mi producto y que no tiene el tuyo (y no es fácilmente solucionable por tu parte) y agarrarme a ella como si fuera un punto vital de nuestro adn como sociedad. Lo siento, es que según la normativa de NY (me lo invento), los coches de 3 ruedas se consideran triciclos y los triciclos están prohibidos en NY porque no pueden circular por la calzada y por la acera tampoco ya que en esta no se autorizan vehículos motorizados… En este caso no es un ejemplo de certificación sino de normativa, pero se entiende el concepto.

Un ejemplo de normativa sería irnos a algún tipo de residuo que lancen por el tubo de escape los coches indios y no lo hagan los americanos y agarrarnos a ello como si fuera inaceptable para la población americana… Podemos llegar hasta un nivel molecular para encontrar una diferencia “insalvable». Si tus coches no están certificados conforme no emiten ese porcentaje de ese compuesto, no se pueden vender en mi país. “No, no te estoy poniendo un arancel, si yo creo en el libre comercio pero si tus productos no llegan a la calidad mínima de la legislación de mi país, que le voy a hacer”.

Hay muchos ejemplos de ello… Se nos vende que esa certificación va a proteger al consumidor de ese producto extranjero que es tan nocivo para nuestras vidas, pero en realidad a quien se protege es al empresario local… Cuando éste o un grupo de ellos tiene capacidad de hacer lobby y presionar al gobierno.

Si entendemos esto, es fácil comprender por qué al chino, hace años (ahora ya está acostumbrado) le daba tanta pereza que viniéramos con el cuento de que para vender tal producto en nuestro país hacía falta certificarlo así o asá. Si hay un país que ha sufrido como nadie el tema de las certificaciones en plena vorágine globalizadora es (seguro que lo adivináis) China. El mayor exportador del planeta… Que por muchos iPhones que venda se le sigue relacionando de forma ventajista con calidad baja.

¿Exigimos certificados como consumidores?

Aliexpress y el e-commerce han sido los grandes enemigos de los productos hiper-regulados. Si vendo desde Francia tengo que cumplir con las normativas europeas, pero si vendo desde China no. Un campo lleno de oportunidades todavía. Hasta aquí puedo leer…

Curioso que las certificaciones se hagan para proteger al ciudadano del producto que encuentra en la tienda y que puede tocar e inspeccionar… Y éste decida irse a Aliexpress, porque prefiere el producto bajo legislación china (recordad el inicio de este episodio… En la mayoría de sectores China significa desregulación total).

¿A quién protege la regulación europea si el usuario prefiere la desregulación china y la globalización le permite comprar productos en webs extranjeras? Al irresponsable? Ni siquiera. Por eso hoy en día es tan fácil comprar pastillas ilegales a través de internet y esta protección del estado volviéndonos irresponsables en el sentido estricto de la palabra, se vuelve peligrosísima en plena globalización. Siempre estaré más a favor de que nos enseñen a ser críticos que de que nos protejan como si fuéramos seres incapaces, pero bueno… Esa sería otra discusión.

No os resulta contradictorio que el país que menos credibilidad os ofrece en todos los sentidos y del que recibimos feedback negativo cada día, el que criticamos continuamente y el que evitamos siempre que podemos, sea el lugar donde nos vamos corriendo cuando necesitamos equiparnos para salvar nuestras vidas y las de nuestros seres queridos?

Pero volvamos al tema de la regulación inútil. Alguno me podría decir: -“Claro Adrián, pero eso de dejar que el mercado se autoregule está muy bien para comprar un bolígrafo de cuatro colores… Pero cuando hablamos de mascarillas FFP2, hablamos de salvar vidas! Cómo no va a regularse qué se puede y qué no se puede vender?”-

Para empezar, se siguen pudiendo comprar a través de internet en webs de mayor o menor credibilidad. Es decir, hoy en día, intentar que todo lo que se venda en tu país esté regulado por tu país es poco menos que intentar ponerle puertas al campo. Los mismos expatriados que se quejan de la calidad de productos que encuentran en China, llevan semanas enviando mascarillas a sus familiares sin ningún tipo de conocimiento sobre lo que están mandando.

Fijaos en qué se basa el esperpento:

  • Nos dedicamos a regular qué mascarilla es buena y cuál no.
  • Generamos escasez al conseguir que ningún producto pase la normativa que definimos como adecuada
  • Y lo resolvemos introduciendo a través del mercado negro mascarillas que no cumplen con esa regulación.

Esto es extrapolable al control de precios o a la incautación de productos, claro. Tremendo que todas las medidas reguladoras no generen más que escasez y todas las soluciones por las que opta quien se ve limitado por esa escasez son… Acceder a productos en el mercado negro, productos sin certificación, etc. Si encajara aquí también la palabra “adulterados” nos recordaría otro sector donde la administración se entromete para generar más daño que beneficios.

Certificados en tiempos de emergencias

Pero sigamos con el material médico. Sería mejor que llegara producto que no cumpliera con las necesidades mínimas que la escasez actual? Bueno, para empezar producto deficiente ya llegó. Mascarillas defectuosas “certificadas» se repartieron y son las causantes de que un número ingente de trabajadores del sector sanitario haya contraído el virus. Quizá los responsables de compras tengan que escuchar este episodio para entender que “certificado» no tiene porque querer decir necesariamente “de calidad”. Recordad también que mientras se rechazaban equipos de protección individual por culpa de su certificación… Teníamos a nuestro personal médico vistiéndose con bolsas de basura. Imagino que en todo caso, eran bolsas de basura debidamente certificadas.

Uno de los casos más tristes en los que he intervenido fue en un pedido de EPI’s (equipos de protección individual). Contaban con el marcado CE pero en la certificación no incluía el uso en quirófano. La fábrica fue una de estas que se crearon ipso facto alrededor de Wuhan en los primeros minutos de partido. Y obviamente, en lo último que pensaban era en tener todas las certificaciones al orden del día; eran momentos de vida o muerte.

Se estaban creando hospitales de la nada, médicos de todo el país se dirigían a Wuhan y era crítico el suministro de equipamiento. Pues cuando estalló el tema en España y me ofrecí a ayudar, en aquel momento faltaba de todo… Di con esta fábrica. Había tanto escándalo ya de productos fake, empresas que no existían y todo eso que yo estaba encantado de haber dado con uno de los fabricantes creados específicamente para atender la epidemia.

De hecho, como tenían poca información el aquel primer momento de la crisis, habían hecho trajes mucho más gruesos; mucho mejores de lo necesario. Creo que el gramaje que se trabaja ahora es de 50 a 60g (para optimizar), pues bien, aquellos trajes eran de 90 gramos; se habían usado en todas las UCI’s de Wuhan y habían dado resultados excelentes. Pues bien, cuando expliqué el tema a la administración española, lo expliqué todo: “Oye, que es un traje excelente, es un stock de Wuhan es decir tenemos disponibilidad inmediata» (cuando estaba todo el mundo desesperado porque todas las fábricas estaban colapsadas y no había genero disponible).

Y me contestaron con una de las frases más duras que he oído durante esta pandemia… Y en general en mi vida: “Adrián, aunque tengamos a nuestros médicos vistiéndose con bolsas de basura, aunque no haya stock en China, aunque seamos conscientes de que el producto cumpliría su función perfectamente, no podemos comprar un producto que no está debidamente certificado: El potencial de polémica de esta compra es más determinante que las vidas que se puedan salvar”.

Yo sé que la democracia es algo innegociable y ni siquiera podemos sentarnos a debatir sobre ella como personas civilizadas porque nuestro talibanismo nos lo impide, pero de la misma manera que criticamos con razón los días que se perdieron en Wuhan tapando la información porque los regímenes totalitarios tiene eso… Quizá algún día podamos hablar de lo que hemos hecho con nuestras democracias para que nos interese más el voto, la opinión pública, no darle munición a nuestro rival o no llegar a un acuerdo con él y decirle: “Oye, me están ofreciendo esto, salvaría muchas vidas… Pero mira tiene este handicap. Si me apoyas, hagámoslo juntos, compramos el lote y en tres días tenemos a todo el mundo protegido; podemos unirnos por una vez y no hacer cálculo electoral de cada drama?” Pues no. Os repito la frase: «El potencial de polémica de esta compra es más determinante que las vidas que se puedan salvar”.

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Controles de calidad como solución

Entonces cómo podríamos cercioramos de que lo que estamos adquiriendo es válido? Pues entendiendo las reglas del mercado donde estás comprando. Alguna vez he citado la frase de Jefferson: -“El precio de la libertad es la eterna vigilancia”-. Con controles de calidad, auditorias a fábricas donde averiguamos la salud financiera de ese proveedor o su historial fiscal, una investigación intensa para descubrir que este laboratorio está sirviendo sus tests en Alemania sin ningún tipo de problemática, con personal de campo en origen haciendo seguimiento de las producciones. Volviendo al tema del guanxi: intentando cultivar una relación sincera con el personal y el dueño de la fábrica…

Decir: “Ah es que como el producto venía certificado” es poco menos que decir “Ah es que como lo anunciaba Antonio Banderas… Yo pensé que…”.

Siempre digo que occidente se inventa términos y métricas, las extrapolamos a China y, cuando el plan fracasa no entendemos nada.

Y salen nuestros dirigentes para, en lugar de comunicarnos su dimisión, decirnos que acaban de descubrir que comprar en China no era tan sencillo. Fantástico… Y el sultán Boabdil el Chico ha rendido Granada. Bienvenidos al presente!

Pero éste, como os decía, no pretendía ser un episodio para atacar a nuestros gobernantes… Sino para daros más datos sobre algunos de los escándalos.

De hecho, cuando la prensa o el partido opositor de turno dicen: -“es que comprasteis mascarillas con un certificado fake”-, flaco favor le están haciendo a la resolución del problema. Que sabemos que ese nunca fue el objetivo, el objetivo es rentabilizar cada escándalo con votos.

Pues bien, a los que os interese un poquito menos acribillar por acribillar… Pensad que la mayoría de las máscaras con certificación CE estaban mal certificadas. De nuevo, no estoy diciendo que las mascarillas no sirvan, el mundo se ha protegido (si es que las mascarillas protegen, está por ver) con mascarillas chinas de calidad… De calidad con certificados fake.

Por qué? Porque llegó un laboratorio polaco (uno polaco entre otros, pero éste es el que más nos encontramos cada vez que revisamos una certificación), entendió perfectamente la cultura y se dedicó a certificar fábricas como si no hubiera un mañana.

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Nunca había pasado nada (los servicios que ofrecemos para verificar todas estas cosas llevan más una década muriéndose de aburrimiento en nuestra web) pero ahora que algunos están mirando todo esto con lupa han puesto el grito en el cielo. Para ser honestos, la realidad es que no está en disputa la calidad de las mascarillas sino la autoridad del laboratorio para elaborar ese reporte. Quizá incluso hicieron un buen examen del producto y los resultados son correctos, no lo sé. No hay un problema de calidad (o como mínimo si lo hay es por otras razones) hay un problema de legitimidad. De burocracia, vamos. Hay que certificar al certificador. Es sensacional.

El gobierno chino finalmente se ha inmiscuido… Porque ve que somos incapaces de entenderles. No sabemos comprar en China y cuando algo nos sale mal, descargamos nuestra ira contra China. No es que preocupe nuestra estupidez… Es que al final acaba afectando a su imagen y por ahí no pasan.

Cuidado porque hay que mirar con lupa cada caso… Los tests rápidos que fallaban quizá estaban certificados, y quizá un escándalo de mascarillas cuya certificación era fake era un escándalo mal planteado y se hizo mal si se retiraron del mercado… Básicamente es como si en tiempos de guerra un ejército retirara tanques de la primera línea del frente por estar mal matriculados y dejara tanques con deficiencias en el motor porque pasaron la inspección.

El gobierno chino creó fábricas de 0 para luchar contra la pandemia. De la misma manera que si los respiradores de la SEAT o de la universidad x funcionan nadie les va a pedir que antes de mandarlos a un hospital se saquen una licencia para comercializar productos médicos que tarda entre 1 y 2 años. Era una emergencia!

No estoy diciendo que las certificaciones no sirvan para nada. No digo que las regulaciones no sean necesarias. Digo que la cultura de presentar productos con un diploma al lado en forma de apellido que detalla el pedigrí del producto es algo occidental. No es la forma en la que se trabaja en China o como mínimo no es con la que se sienten más cómodos, porque el papel lo aguanta todo y que lo que estamos viviendo a día de hoy es una adaptación en tiempo récord de su cultura a la nuestra para cumplir con nuestros requerimientos y poder seguir haciendo posible el comercio.

Espero haberos aclarado cosas… Me queda mucho donde profundizar. Os quiero hablar de las licencias de exportación, de por qué se está pagando a empresas en Hong Kong, de la titulitis de los chinos que parece desfasada en el tiempo y contradice lo que os explico en este episodio, de por qué a los productos extranjeros los chinos sí nos piden todas esas certificaciones, premios, medallas y todo lo demás… Para los que conocéis un poquito China seguro que este episodio os deja con inquietudes… Intentaré ir tocando los temas uno a uno porque se van acumulando.

Os dejo hoy con una frase a la que llegamos debatiendo en su día sobre todo este tema de la burocracia, el guanxi y la forma en la que observaba a los chinos interactuando con el paso del tiempo:

“La burocracia es el arte de convertir lo arbitrario en justo, lo justo en caro y lo caro en indeseable».


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