Incineración por obligación

China, es el país más poblado del mundo, por lo tanto también tiene un alto número de muertes cada año, causando un grave problema de espacio en los cementerios. El problema fue solventado por el gobierno chino cuando en 1985 se aprobó la ley sobre la cremación, que obliga a los ciudadanos de zonas densamente pobladas a ser incinerados tras su muerte. El incumplimiento de la ley daría lugar a una pérdida de los subsidios funerarios y otras sanciones.

Esta medida causó un grave trastorno en las creencias chinas, ya que para ellos dar sepultura a sus seres queridos es un acto significativo, otorgando así una vida feliz a la persona fallecida en el más allá y buena suerte a la familia del mismo. Además, produjo un fuerte cambio de mentalidad ya que para la población china es muy importante la celebración de Quing Ming, festival de la pureza y la claridad, que se celebra el 6 de abril, equivale al Día de los Difuntos del 1 de noviembre. En este día, los ciudadanos chinos acuden a los cementerios para llevar flores y otros presentes a sus familiares fallecidos, encendiendo velas y varillas de incienso como primera ofrenda al difunto. En China, se cree que la familia del difunto debe dar a este todo lo necesario para su vida después de la muerte, por lo tanto también se lleva comida, los platos preferidos de la persona fallecida para que el difunto pueda disfrutarla y no pase hambre. Pasados unos días, la comida se tira, ya que el difunto ya la ha recibido y disfrutado. Además, se compran diferentes objetos hechos en papel como casas, coches, ropas, dinero…, después los sitúan cerca de la tumba y los prenden fuego, entonces el fallecido recibe los objetos enviados por sus familiares. Asimismo, en este día en algunas provincias de China, se ofrece una gallina a los difuntos, derramando su sangre sobre las tumbas como símbolo de pureza, práctica que se estima que se remonta hasta hace más de 3000 años, es un ritual habitual en este festival por la religión budista, también derraman frente a la tumba vino, como última ofrenda.

Por otra parte, los cementerios en China se distribuyen en panteones y pequeñas tumbas, sin conceder mucho espacio entre ellas. Además, en China se sigue creyendo que cuanto más alto se entierra a alguien, mejor vida tiene después de la muerte. Por lo tanto, cada familia tiene una colina en la que dan sepultura a sus familiares, y donde celebran cada año Quing Ming, reuniendo a toda la familia.

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